jueves, 2 de diciembre de 2010

3 parte "Ese alguien"

Esa noche el Sr.Marshall no dejo de pensar en aquella mujer y se dio cuenta que ni siquiera le había preguntando su nombre o su teléfono celular, solo se había entregado a ese rato tan agradable, así que a la mañana siguiente se armo de valor y fue por ella deducía que la encontraría en el mismo lugar...al llegar hasta la lujosa tienda donde trabajaba aquella chica por las noches se dio cuenta que ya no estaba entonces desesperado va a preguntar a los demás trabajadores alguna dirección o numero de télefono para ubicar a la chica, todos lo trataban de calmar y le decían que nunca se habia contratado a una chica para que cuide la tienda por las noches mientras el Sr.Marshall cada vez más subia el tono de vos eh insistía en que la mujer existía, que había pasado largas horas con ella...la gente se detenía a mirar la escena del Sr.Marshall y uno que otro lo trataban de lunático. El sr.Marshall salió colérico del lugar él sabía que no era paranoia que lo había vivido de verdad, trata de buscar alguna señal cualquier cosa que lo guie hacia a ella, pero no encuentra nada solo la imagen de su radiante sonrisa estampada en su mente, caminaba por la ciudad cabizbajo hasta que de pronto un tipo en silla de rudas se le acerca y le pregunta que si él era el individuo que bebía una petaca de whisky la noche anterior señalando la tienda, el sr.Marshall con un movimiento de cabeza le responde un sí, sin que ninguna palabra saliese de su boca. El hombre en silla de ruedas le dice si quieres encontrarla solo debes creer en ella y se fue. El sr.Marshall trata de entender que quiso decir con ese tan absurdo cliché y se detiene un largo momento a analizar la frase, hasta que por fin comprende y se queda entumecido, sin esperar más comienza su búsqueda el tiene fé en que la encontrara pero al poco tiempo se da cuenta de que hay muchas más con ella, se sienta en el suelo un instante y se reflejaba en el cristal, sentía que de nuevo fluía sangre por sus venas...en su mente recordaba los buenos momentos y ese odio que guardaba de a poco se fue yendo, al fin pudo con sus miedos terminar se dio cuenta que aquella mujer una esperanza le quiso dar, siguió su camino firme y erguido...con una sonrisa en su rostro se dispuso a empezar de cero sin olvidar a la chica detrás del cristal.

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